Radio Plasencia Centro.

Sí hombre, hay que contarlo. Sabemos que el blog ha tenido gran seguimiento (millones de personas, dicen) pero no es bastante. Una de las exigencias que "impone" la Comisión Europea a los beneficiarios de este programa es la difusión del mismo, suponemos que para que otras instituciones se animen o... bueno, mejor no me meto en jardines.

El caso es que somos obedientes y, como ha salido tan bien, no nos importa difundirlo así que a la radio que nos fuimos para seguir acumulando primeras experiencias y para tener una excusa para tomarnos una caña con esa tapita que tanto echábamos de menos en Burdeos. Ahí tenéis a los chavales contando sus aventurillas...solo las confesables.

Au révoir, Bordeaux ¡

Si te parece bien te voy situando, es sábado por la mañana. Si decides ir a los karting porque casi que te obligan tus alumnos de Electromecánica te puede pasar que tengas que recorrer toda una línea de tranvía para bajarte en la última parada, y luego pillar un bus que te deja en medio de ninguna parte, y puede pasar que al final tengas que hacer una ruta de senderismo para acabar, al cabo de tres horas desde que saliste de casa, en el Circuito de Karting Internacional de Merignac.

Y a uno le da la risa cuando insisten en que tengo que montar en un artefacto de esos y, con admirable y excepcional determinación, no me dejo convencer y me limito a grabar con la cámara y a buscar un taxi para volver a la civilización en cuantito los niños dejen de flipar. Taxi que nos deja a mitad de camino porque ahora han visto una bolera y ya que no has montado en los cacharritos al menos juega a los bolos.

Y vale, eso sí, juego a los bolos...y les meto una paliza que, aunque el boberas del empleado me pusiera mi apellido en francés, ahí lo dejo constar para humillante recuerdo de los muchachos (por enésima vez te digo que si pinchas en las fotos se ven más grande)

Y como no has tenido bastante, al día siguiente te montas en el tren y te vas a la playa a pasar el día con tus "sobris". Recordará el avizado lector que Guicagdo anda por ahí viendo alojamiento para su nueva vida bordolesa, por eso no sale el pobrito en estas andanzas del último finde.

Decía que te vas con los chiquitines (digo chiquitines porque les crispa los nervios que les llame "peques"...no sé si con "chiquitines" estarán más contentos) a Arcachon. Y en la playa pues lo normal: que cuidaito con la digestión, que os echéis crema, que cuidaito con la pelotita, que "mira Luis ya me la lié", que dónde está la Cruz Roja, que no hay puesto médico en la playa, que hay que ir a un hospital.... y ná, una tontería, pero 5 horas en urgencias (los familiares ya están informados y saben que no ha sido nada,  así que al resto que no les cunda el pánico). Y solo una cosa más por si algún día vienes por aquí: que sepas que el contacto del agua del Atlántico con una cámara de fotos (la mía) ha de resultar mortal de necesidad para esta última.

Y vamos acabando que hay que cerrar la maleta. Me dejé un tema pendiente del post anterior: la evaluación de las prácticas. Solo os digo que uno casi revienta de orgullo, hinchaito a punto de levitar, cuando los Jefes evaluaron a los chavales. Por su buen hacer profesional, por la simpatía personal, que si muy educado, que si tan responsable, que si buen trabajador, que si perfecto, que si...IMPECABLE. Que si nos da pena de que se vaya. "Gracias por todo", le dije a uno de los Jefes. "No, gracias a ti - me dijo- , gracias por habernos traido este regalo". Se refería a Víctor, pero podría haber sido cualquiera.

En pocas horas estaremos en casa. No me atrevo a divagar sobre el impacto profesional y personal que esta experiencia ha supuesto para los participantes, lo que sí me atrevo a asegurar es que recordarán toda su vida este mes de mayo.

Y ahora muchachito, que ya no me pillas cerca cuando leas este post, quizá me atreva a confesar una cosilla: ¿verdad que te ha venido bien y no has tenido ningún problema viendo a los Simpson, incluso alguna peli, en francés?¿perdonarías a tu profe si algún día supieses que el primer día de estancia desintonizó los canales de televisión españoles?  

Gracias a los que nos habéis acompañado desde casa en esta aventura.
Ricardo, Fran, Rober, Víctor....Suerte a todos y hasta siempre ¡




Dérniers jours

No contaba yo con verme en un despacho con un gerente de una empresa pidiendo el convenio colectivo del sector para comprobar las condiciones de trabajo de uno de mis alumnos. No contaba mi alumno con estar buscando piso esta mañana para quedarse en Burdeos. Ni contábamos ninguno de los dos con  festejar, a cuenta de la empresa, el feliz acontecimiento. Tampoco contaba yo con que tres platos de ostras llenaran tanto, ni que un vino de 25 euros pudiera dejar secuelas mañaneras como si de un vino peleón se tratara.  Felicidades Ricardo.

Y ya estamos en el viernes. Los peques se han puesto sus camisas, máximo exponente de su vestuario para los días de gloria. Por mucha pena que les cause el acontecimiento mejor celebrarlo que lamentar lo que no puede ser de otro modo: las prácticas se han acabado. Así que ahí los tenéis con los preparativos de la noche. Pero antes de la noche algo habrá que decir algo del día, no sea que el lector se me pierda con tan poco riguroso hilo argumental. Del día habría que seguir individualmente a cada muchacho en las despedidas de sus trabajos por lo que necesitaríamos varias páginas para contar las celebraciones que cada uno de ellos tuvo en su empresas...así que la "evaluación" de sus prácticas la dejo para la última entrada.

Así que, perdone Vd. el mareo temporal, volvemos a situarnos en el barrio de St. Pierre, concretamente ya sentados en la mesa del restaurante donde nos hicimos nuestro particular y privado homenaje. "Lo que pase en Francia en Francia queda" esa es la cantinela a la que se agarran para que yo no pueda contar más cosas de las que pasan por las noches, así que, como en otras ocasiones, la censura acaba de saltar y Vds se quedarán sin saber que hubo algún sobresalto e incluso algún salto mortal que causó bastantes risas y ninguna secuela.

El finde repleto de actividad que ya te contaré. La más desagradable:  hacer maletas de regreso. Dificilísima (por no decir imposible) misión meter menos de 20 kilos en la maleta, así que ensayo general con dos días de antelación y a la farmacia a pesar los bultos. Gobegto y Fgan contemplan con estupor que sus maletas pesan 7 kg más de lo permitido, no va a quedar otra que beberse el vino. Miedo.

Y la crónica del finde ya la hacemos el lunes, que no queda tiempo para más, y aún queda mucho que contar.

Château St Martin

En Francia si tienes unas uvitas y algo para prensarlas y sacarles jugo pasan de decir que tienen una bodega, aquí lo que se tiene es un Castillo (château) en toda regla, no hay más que hablar. Y ni tú ni yo con nuestros remilgos vamos a venir ahora diciéndole a esta gente cómo se tienen que llamar las cosas en francés.

Y claro, no nos podíamos ir de Bordeaux sin visitar un Château de estos, sin almenas pero con vino de Denominación de Origen. Pascal así lo había lo había planeado. Así que a por el profe al aeropuerto, a por el minibús al Lycée, a por los muchachos que ya esperaban en la calle... y al Château St Martin, pequeña bodega dentro de la Denominación de Origen del Burdeos.

Siempre tan preocupado por la inserción laboral de mis alumnos, le pregunté al dueño que si necesitaba jornaleros pa dejar a los muchachos por aquí haciendo algo de provecho, pero por lo visto la recogida es con máquina...o no vió a los muchachos con demasiadas virtudes recolectivas, no sé, ahí los tenéis mirando las parras mientras se quejaban del calor que hacía.

No hay visitas a estos sitios que no acabe con una cata. Y así acabamos. Y meneas el vino, como Victog, y lo hueles y piensas que qué fácil es imitar al resto, pero que tú no captas ni la barrica de roble envejecida ni los aromas de arándalos del caldo...pero te lo callas, claro: si el resto se las da de gourmet por qué tú no. Así uno pone cara de experto y cata vino tinto, vino rosado, y, ya que te ofrencen, picas un poco de jamón, chorizo y queso, que un vinito con su tapa es otra cosa. Y dices que qué bueno está todo para consolidar tu recién adquirida percepción del buen gusto. Y claro si tan bueno dices que está todo ahora tendrás que comprar...qué jodíos, qué bien estudiado lo tienen. Con esta retorcida táctica de merchandising  al final, para compensar las molestias, acabamos comprando muchas más botellas que las que nos podemos llevar en el equipaje, así que no sé que haremos con ellas.... ¿alguna sugerencia?

Mientras lo decidís, me voy a hacer el tour de las empresas, toca evaluación y firma de muchos documentos, "¡ ánimo ¡ ", me digo.

RICARDO AGENJO

Y dejamos a los mecánicos para hablar de nuestro único representante electricista. Cuando Ricardo llegó nuevo al Centro hace tan solo 8 meses y escuchó la posiblidad de poder formar parte de este proyecto no se lo pensó un segundo. A más edad mayor perspectiva, así que no es de extrañar que Ricardo haya sido desde el primer momento muy consciente de las posibilidades profesionales y personales que esta experiencia brindaba y lo dejó muy clarito en el proceso de selección. Nunca ha ocultado sus deseos de quedarse en la empresa donde hace las prácticas, de momento ya ha conseguido un paseo por la bahía de Arcachon en el barco de su Jefe. Suponiendo que haya trabajo, no creo que la empresa deje escapar a un trabajador tan  infatigable y competente como Ricardo. Vamos a ver qué nos cuenta.

ROBERTO VICENTE

"Responsable, trabajador, educado, simpático... encantador". Es la secretaria del concesionario Renault en el que Roberto trabaja la que dice estas cosas de él. No la secretaria por la que Rober se estrelló con unas cajas por mirarla saliendo del despacho del jefe el día de la presentación, sino la otra. Qué se le va a hacer. El caso es que Rober se ha ganado el primer puesto en integración sociocultural y ya a la segunda semana quedaba con su compa de trabajo para tomar algo, con el hijo del jefe (en una mítica excursión), o era el centro de atención de los alumnos del Blanquefort: es lo que tiene llevar siempre una sonrisa puesta.
Y ya me callo yo y que nos cuente él.

VÍCTOR MONTERO

Seguro que recordáis a Víctog respirando por la ventana cuando ahumó el apartamento con el microondas. Que no te engañe esa anécdota: Víctor es (sin querer desmerecer al resto) el más ordenado y el más organizado...y no duda si tiene que reñir al profe y decirle que la pelotita es para jugar en el parque, no en casa. Una de las cosas que más nos sorprendió en nuestra llegada a Francia es la inabarcable capacidad de su maleta: que si te falta unas tijeras, Víctor tiene; unos dientes de ajo, pues también; una hamaca de playa...aún no se lo hemos preguntado pero seguro que también trae. Os dejo con él.

FRAN MATEOS

Como ya anticipé en la anterior entrada, los protagonistas pondrán la voz a este blog contándonos un poco cómo están viviendo esta experiencia. Como a veces no aparecen unidas las virtudes mecánicas y las narrativas sus textos han gozado, como los de los escritores importantes, de un corrector que amortigüe la diferencia entre el hablar y el escribir.

Fran fue el primero en interesarse por participar en este programa. En mi primera visita a Burdeos ya me espetó con total seguridad: "yo voy, apúntame para lo de Francia", y ahí lo tenéis con su deseo cumplido. Así que Fran,   primera persona de Garciaz en irse a Francia para trabajar en un taller de gratis, comienza esta serie.

Grande Dune du Pilat / Ville d´Arcachon


 Sábado 8 de la mañana: suena mi móvil:"está lloviendo, ¿seguimos adelante con el plan?", como ya he alquilado el coche la respuesta no podía ser otra que p´alante. Con la familia Pradeau al completo y Carolina (la simpática chilena profe de español en el Lycée) ponemos rumbo al Atlántico para adentrarnos en el Parque Natural de las Landas de Gascuña y acabar en uno de los espacios naturales más visitados de Francia. Varias exclamaciones, de esas que se construyen con palabras malsonantes, se nos escapan cuando, desde nuestra pequeñez, encaramos la mole descomunal: Le Grande Dune du Pilat, la formación de arena más elevada de Europa (considerada ecosistema de valor excepcional por el estado francés).

La ascensión fue mucho más penosa de lo que te puedes imaginar si te cuentan que alguien subió a una "simple" duna de arena. Cuando llegas a la cima dices medio axfisiao que qué bonito y empiezas a bajar por el otro flanco que da a la playa, pero a mitad de camino te sale tu vena inteligente y pragmática y, en vez de bajar hasta la playa, te quedas a mitad de camino (que lo que se baja se ha de volver a subir) porque no te apetece quedarte a vivir en la estrecha playa que aparece entre duna y mar.

Otra vez en la cima, ya de vuelta, ahora sí tienes que bajar hasta el bosque y empieza el espectáculo de gente rodando por la arena. Y esta gente de la que hablo incluye de forma muy notoria a nuestros muchachos. No sé si por suerte o por agilidad los muchachos no sufren lesión alguna tras  protagonizar descensos propios de kamikaces, eso sí: aún siguen escupiendo arena (si pinchas en la foto verás a Fgan que viene rodando y a Victog a punto de hocicar) . 

Y después de tanto esfuerzo (aquí incluyo el propio por liberarme de la arena impregnada en todo el cuerpo -mis más allegados sonreirán al recordar lo asquerosito que soy con la arena de la playa-) nos montamos en los coches dirección a Arcachon, ciudad turística superpija donde veranea la gente de bien.

Y antes de nada, para qué esperar, nos montamos un pique-nique al lado de la playa. En un momento, en el mantel se mezclan productos típicos de las dos gastronomías nacionales con mayor prestigio mundial. Que si jamoncito de bellota, que si foie de pato, que si chorizo ibérico, que si queso francés, que si un tinto de Burdeos... que no, que hambre no pasan los niños (ni el profe).

Para bajar un poco los excesos te vas a la playa a hacer un poco el tonto e intentas captar en tu cámara el hacer el tonto de los demás. Podéis ponerle título a la foto, no es por ná, pero me ha quedado genial.

Y llegó el día. En unas horas estaré en España. No te preocupes, estimado lector, por obra y gracia de las comunicaciones telemáticas el blog continúa. A partir de esta semana veréis los testimonios de cada uno de los protagonistas en sus empresas.

Muchachinos, aquí os quedáis solitos, bueno no tan solos, contáis con el respaldo de Pascal, Carolina, Claude, Stephan, Jeremy, Antoine, Valerie... Os dejo conociendo la ciudad y dominando las técnicas básicas de supervivencia (comprar el ticket del tranvía,  coger el 16, pedir en el Flunch,  recargar el móvil, llegar a la zona de los bares, pedir prestada una plancha...) seguro que os apañáis sin problemas. Portaos bien y, como en estos días he echao muchas más risas que broncas...que sí venga, lo confieso: os voy a echar un pelín de menos.

Le Lycée

Si cuando llegas a comer ves a lo lejos a Fgan subido en una bici ya te piensas lo peor, pero uno respira cuando ve que el candado está intacto y que la bici se la han prestado en el taller para ir a comer, así que nada más que decir de este tema…aunque para mucho más hubiera dado si, tras requisar la bici, se llega a consumar la muy razonable probabilidad de haberme estrellao por hacer el indio.
Pascal me sugirió la idea de cambiar un día de trabajo en la empresas de automoción por un día de trabajo en los talleres del Insti. Me pareció interesante que nuestros alumnos compartieran aula, taller, cantina y patio de recreo con los alumnos franceses de su misma edad y de su misma especialidad. No en vano, uno de los objetivos de este programa es precisamente el intercambio de experiencias.

Así que, sin más demora explicativa, ya estamos dentro del Lycée y ya están los chicos hablando con un grupo de estudiantes que para el curso que viene disfrutarán, igual que ellos, de un programa Leonardo. Ya ha empezado, por tanto, el intercambio de información que acabará, sin duda, con la discusión de las mejores propuestas de bares para el fin de semana, discusión que suele acabar con la opinión tajante de Gobegto o Vigtog diciendo que la mejor es la Majestic, y los franceses les miran sorprendidos y se preguntan: “¿pero cuánto tiempo llevan estos aquí?”.


Dejémonos de chácharas y discusiones que ya se han puesto el mono y ya están en el taller que si equilibrando, embragando, atornillando, diagnosticando, regulando, midiendo, frenando, apretando, calibrando, enroscando y cuantos gerundios sean posibles en un taller mecánico. Tan universal es el lenguaje entre los mecánicos del mundo que ya están quedando para comer en la cantina y retomar el tema de salir de fiesta y de adónde van más tías.



Ya nos hemos ido para casa y ya están los muchachos camino del Carrefour porque ni Alcampo ni Lidl les ha llenado el ojo. Pero prefiero ilustrar el post con algo mucho más pintoresco: Le Marché des Capucins, donde Guicagdo nos muestra su reconocidísima fama internacional de catador de sandías.




Jour d´Europe

El lunes se celebró el Día de Europa en el Lycée Blanquefort y fuimos invitados a participar en la celebración. Como sabía que debían atender un stand de información tuve la brillantísima idea de "sugerirles" que fueran con la camiseta de nuestro insti. En la foto quizá te parezca que tenían cara de quererse morir, ya te digo yo que no: tenían cara de quererme matar. Así tan monos, vestiditos iguales, entramos en el vestíbulo del Blanquefort y todos nos miraban como si fuésemos el equipo de Neutrex que viene del futuro a quitar manchas.

Superado el estupor, se fueron integrando con los demás estudiantes vestidos de normal. Ahí tenéis a Gobegto (sí, el de azul) gozando de un baño de multitudes saboreando las más altas cuotas de popularidad.  Acabó la actividad con una mesa redonda sobre los jóvenes en Europa y las experiencias en movilidad. Obviamente, en francés. Los chicos callainos, con cara de estar atendiendo (y entendiendo), pero pensando en sus cosas, en la parte de atrás de la sala (salvo Guicagdo, sentado a mi lado). Hasta que me dieron la palabra y volvieron en sí. Y fuera de sí se quedaron cuando, mirando hacia atrás, de mi boca surgió unas palabras que turbaron sus entrañas: "Que quieren que alguno cuente su experiencia. Venga, inténtadlo en francés o si no en español". Como suele ocurrir en estos casos, en ausencia de poderes más efectivos que te teletransporte a lugares lejano, un súbito picor de ojos obligó a todas las cabezas a esconderse entre las piernas. Pero el silencio tenso siempre logra encontrar un resquicio de dignidad. El más valiente tomó la palabra y...(por explícito deseo del protagonista no se me permite más comentarios. Lástima). "Esta te la guardo", aunque suene a intimidación letal no me me siento amenazado, desde aquí te digo, chavalín, que tu sonrisa te delata, que no me das miedo.

Por lo demás, los días de diario transcurren con cierta rutina, a las 6 y media de la mañana (por si te pensabas que aquí todo son risas) suena el primer despertador. A las 7:30 ya no queda nadie en casa. Ellos al curro y yo a tareas de gestión del proyecto. A las 12 quedamos para comer, menos Guicagdo que por su trabajo de electricista no tiene centro de trabajo fijo y tiene que comer donde le pille. Hasta las 2, hora de volver al curro, solemos dar una vuelta por un centro comercial. Yo me voy cuando me da mucha vergüenza ir con ellos, por ejemplo cuando se ponen a leer el Marca con las Ipod de una tienda de electrónica y viene un dependiente y les dice que eso no está para enredar, y ellos, indignados porque no están enredando, dejan una página porno como página de inicio de las tabletitas.

Lo bueno del madrugón es que cuando sales del curro aún queda bastante tarde, así que puedes ir al paseo fluvial (término que causa admiración entre alguno) a dar unas patadas con algunos amiguitos que te eches en el parque. Míralos como gozan de su condición de Campeones del Mundo.  


Le week-end.

Disculpad el receso informativo padecido por el blog desde el jueves, el fin de semana venía cargado de acontecimientos y uno no ha venido aquí solamente en calidad de reportero de guerra.

Como en toda experiencia mediática de calidad, no podía faltar en nuestro programa la presencia de una visita relevante. A falta de Shakira, pudimos contar con la visita de la Primera Dama del Departamento de Electricidad quien nos ha acompañado durante todo el finde.

Ya os conté la excelente acogida que tuvimos el lunes con nuestro socio francés de Automoción. De aquella calurosa y protocolaria bienvenida surgió la idea de organizar una cena en "Chez Les Ploucs", restaurante bordolés al estito "Cuéntame". Después de la cena ya supondrás que no es bueno acostarse un viernes por la noche con la barriga llena, así que tuvimos que entrar por ahí en algún bar y eso...más que ná a hacer la digestión.
Acontecimiento que nos remonta a otro tópico-típico por el que los españolitos monopolizamos la palabra Fiesta como si solo en España existiera. Pues ya os digo yo que no. Como los chavales, haciendo uso de su derecho de veto, me han prohibido dar detalles no os puedo contar que.... que no, que no lo cuento.

Pascal Pradeau, la persona que más ha contribuido al éxito de este Proyecto, y que desde aquí agradezco ante los millones de lectores del blog de los cincos continentes (lástima que en español solo sepa decir "hola" y "cerveza" por lo que este agradecimiento quedará totalmente inadvertido) se presenta el sábado con una furgoneta. Nos vamos a Saint Émilion, pequeña ciudad en la ladera norte del Valle del Dordoña. Este turístico municipio es muy conocido por su riqueza arquitectónica,  paisajística, por las catacumbas que se esconde bajo el románico de sus calles, y, sobre todo, por su vino.

Como esto no es una guía de viaje tendrás que buscar información adicional si así la precisas, aquí solo puedo dejarte la magnífica impresión que nos causó la excursión a esta ciudad Patrimonio Universal de la Humanidad.

De vuelta a casa seguro que caes, si es que estás atento, en que  ya vamos por el sábado noche así que .... (acaba de saltar el censor automático del blog: Información no disponible o confidencial).


Por puro capricho narrativo ya estamos a domingo por la tarde. Se acaba el ansiado primer finde en Bordeaux y alguno cae en la cuenta, por primera vez en su vida, de que la ropa no se lava sola y que el montoncito de ropa sucia cada vez es más grande y el de las camisetas limpias va menguando.

Cuán cuadrilla de rejoneadores en busca de su gloria, a las cinco de la tarde salimos, detergente y suavizante en mano, camino a la lavandería. Ahí los tenéis rematando la faena. Por razones de eficiencia económica, a nuestros chicos les pareció una grandísima idea meter la ropa de 4 lavadoras en una misma secadora... voy a ver si puedo conseguir una plancha para cuando vuelvan del curro.


À manger ¡

Antes de irme a Bruges para hacer el seguimiento de Guicagdo en su empresa os voy a hablar de un tema que preocupa mucho a las familias.

Prestigiosos estudios científicos avalan que todas las madres del mundo piensan que cuando el niño está en el extranjero no come y es acechado por el fantasma de la desnutrición. La foto de la izquierda  muestra un plato en el restaurante en el que quedo con los peques de automoción para comer a diario (5.5€), bien es verdad que alguno se atiborra de patatas fritas y no coge nada que tenga tonalidad verde.

La segunda señal que determina que los chavales no morirán desnutridos es que, para quitar la morriña, puedes trasladarte a la Dehesa Extremeña con tan solo abrir el frigo: jamón de bellota, lomo, salchichones y chorizos ibéricos, diferentes quesos... como pa desfallecer ¡

Bien es verdad que en  estos primeros días salimos todas las tardes y la cena nos suele pillar fuera, así que la chavalería manda y te dejas arrastrar a un restaurante que mola mucho y que te ponen pollo frito en un barreño gigante y que la bebida es gratis, y que no sabes si estás comiendo pollo o paloma porque la carne está recubierta con una costra refrita y aceitosa que no te deja ver qué comes, y que lo que sea que se esconda debajo de la costra debe estar a punto de caducar y lo intentan disimular con picante, y  que qué bueno está eh Luis... y no chicos, esto está asqueroso y a mí no me volveis a meter aquí.
Así que anoche volvimos a casa para cenar (por cierto, vivimos todos juntos en un apartamento, soy un valiente, lo sé), pero como ya son las 10:30 y está todo cerrado no encontramos pan, y dos optan por entrar en la pizzeria que tenemos debajo, otro opta por llamar por tfno, yo opto por entrar en el super, el más chiquitín opta por subir al piso y calentar pan en el microondas. El más chiquitín se mete en el servicio mientras calienta el pan.

 Cuando llegamos a casa una nube de humo lo envuelve todo, y el muchachín asomado a la ventana para no axfisiarse (si pincháis en la foto quizá lo intuyáis),  y a mi me dan ganas de usar la autorización explícita que los padres me otorgaron: "si se portan mal te quitas la zapatilla"... ya tengo medio pie fuera.

Para no terminar con esta imagen ahumada de nuestro día os dejo una foto del paseín de esta tarde con los chicos relajados, con caras de no haber roto nunca un plato... ni abrasado un microondas.

Casi tensión.

Nos quedamos en la presentación de los peques a sus empresas. De esto hace ya tres días, pero no puede pasarse por alto el momento más "tenso" de la estancia, el momento de las caras de caminar hacia el patíbulo. Victog fue el primero. Su jefe, el viejecito dueño del concesionario Peugeot en el centro de la ciudad, le tenía preparado un tercer grado: "¿qué sabes y qué quieres hacer?", Víctog le entendió y se dispuso a contestarme para que yo tradujera pero el viejecito entrañable pasó a ser viejo sádico y le espetó fríamente, sin reparar que al muchacho no le llegaba la camisa al cuerpo, "no, así no, contesta en francés¡". Y, cuán milagroso manantial, de la boca de Víctog empezaron a brotar palabras en francés: embragues, diágnosis, equilibrados, frenos, servicio rápido, ...aluciné, alucinó, alucinamos.

El jefe de Fgan es portúgués, se mostró mucho más amable, sonriente y cercano que el jefecillo de la Peugeot, así que nos despachamos enseguida sin más que contar y pusimos rumbo a la Renault para rematar la faena. A Gobegto le esperaba la ironía (rozando a veces el surrealismo) de su Jefe, por lo que Gobegto (a pesar de ser, junto con Victog, el más aventajado en francés) le costó entender que su jefe bromeaba cuando le decía que tenía que estar a las 5 de la mañana en el taller y que si se portaba mal le pegaría con una regla (uf, esto de pegar con una regla me suena...saludos para mis "lerditos" de Primero, jejeje).
Cuando quedamos a comer el primer día de trabajo los tres llegaron con una sonrisa de oreja a oreja y muy contentos con sus respectivos talleres... lo peor había quedado en pura anécdota.
Ya están asentados y felices y, cuando nos vemos para comer, se quitan la palabra para contarme lo que han hecho . Hoy haré la primera visita a las empresas para ver "in situ" el seguimiento de sus prácticas. Ya os contaré junto con otras cosas jugosas de la vida cotidiana.

Pero no me quiero despedir sin deciros que los chavales han tenido su primera gran bronca entre ellos: dos contra dos, se han dicho cosas horribles y palabras malsonantes. Pero yo tan pancho: sabía que después de los 90 minutos  todo volvería a la convivencia cordial y al buen rollo. Ahí tenéis a Victog en plena desolación cuando anularon el gol al Madrid. Los tacos de Guicagdo no salen en la foto...las palmas y las puyas de Fgan y Gobegto tampoco.  

¡ Al tajo ¡

 ¡ Ya están todos colocados ¡ (no se me asusten los familiares, el "colocón" es laboral). Ayer muy tempranito cogí mi cartera y mis papeles y empecé el "reparto".
Montar en avión, salir del país, comunicarte en una lengua extranjera... son de esas "primeras veces" que se suelen recordar. También se suele recordar el primer día de trabajo en una nueva empresa, sobre todo si en esa empresa no hablan tu idioma, ignoras sus costumbres (¿un cafetito? ¿hora del bocata?) y tienes que moverte por tranporte público en una ciudad que no conoces. En definitiva, el grado de inquietud (por no poner otra patología más severa) era importante, así que palmadita en la espalda y palante que esto está chupao... y como arrojo no les falta la cosa salió rodá.

A Guicagdo le esperaba una empresa de instalaciones eléctricas en Bruges, a las afueras de Burdeos. Como el chaval no se ha currado excesivamente la preparación lingüística los primeros momentos fueron... digamos que desconcertantes. Pero sus ventitantos años, su carácter extrovertido, y su desenvoltura me garantizan que no tendrá ningún problema así que allí lo dejé con un montón de Equipos de Protección Individual que la empresa le facilitaba y con una mirada que, con sonrisa flamenca, delataba: "no te vayas todavía, no te vayas por favor...".

Volví a casa para recoger a los 3 chiquitines. Éstos tuvieron un aterrizaje más atemperado. En vez de ir directamente a las empresas los llevé al Lycée Beau de Rochas (FP de Automoción en todos sus niveles), para que vieran el taller del Lycée, ahí los tenéis alucinando en la sección de las motos.

Los franceses (al menos los de este insti), cuando se ponen amables, no tienen límites.

Total, que cuando nos quisimos dar cuenta le habían preparado una recepción a los chicos (sin Ferrero Rocher pero con vinito y foie). Ahí los tenéis en la foto antes de que se llenara de gente que aprovechaba la recepción para picar algo a media mañana mientras mis chicos permanecían sentainos como una atracción zoológica a la que todo el mundo tenía que dirigirse para justificar el vinito que se estaban bebiendo, y los muchachos sin poder probar el vino porque el profe malvado les  dice que mejor no beban alcohol que aún no tienen interiorizada la diferencia entre cocktail y botellón... enfin, toda una experiencia social en el que los chavales fueron tratados como cuerpo diplomático siendo recibidos y agasajados por toda la jerarquía organizativa del Centro.
Antes de invitarnos a comer ya nos habían preparado una cena y una excursión en un minibús a cuenta del Centro. Pero lo más inmediato es que, después de comer, Gobegto, Fgan y Victog conocerían por primera vez a sus jefes y a sus compas...pero eso ya os lo cuento otro día que ahora he quedado en un centro comercial con los peques para comer con ellos en el descanso de su primer día de trabajo. 

Estamos en Bordeaux ¡¡


Si utilizas un carro portamaletas en Barajas posiblemente lo utilizarás para llevar más cómodamente las maletas. Si el carro no se desplaza, lo más sensato es dejar el carro y coger las maletas ¿a que sí?. Pues no siempre. A algunos les resulta  mucho más lógico levantar el carro de hierro a pulso, con maletas incluidas, y ascender por la rampa que asciende de piso elevando todo el tinglao (carro y sus maletas). Cuando me dí la vuelta y vi el panorama penitencial respiré hondo y pensé en cuántas cosas voy a aprender con estos muchachos.

El viaje bien, gracias. Hemos llegado lo justo para dar una vueltecilla por la ciudad y que los niños empiecen a balbucear con su extensísimo vocabulario, En un plis plas Ricardo, Roberto, Fran y Víctor, se han convertido para toda la estancia en: Guiqui, Gobegto, Fgan, y Victog...los padres fueron poco previsores al bautizarles con tantas R y ahora ellos lo tienen que sufrir.
 Una vuelta por la ciudad, una cervecina (vaaale, fueron  dos), un  poquito de hacer el ganso,  y a la camita.
Mañana las presentaciones a las empresas .. y a currar ¡.